Las nuevas tecnologías de la imagen en general, y las imágenes de síntesis en particular, no sólo proponen un nuevo régimen de lo visual, sino que también imponen una nueva forma de pensar asociada a una concepción distinta del espacio y del tiempo. Así como la escritura verbal hizo posible una concepción lineal del tiempo -en oposición a circular-, las nuevas tecnologías de la imagen hacen posible en cierta manera una forma particular de concebir lo temporal. Una de las funciones de todo lenguaje es actuar como prisma que permita concebir una imagen del mundo. De este modo, la imagen digital, entendida como lenguaje, proporciona no sólo una nueva perspectiva desde donde percibir el universo, sino una nueva plataforma conceptual desde la cual permite construir lo real. La pregunta fundamental que cabe plantearse es si el advenimiento de la fotografía digital significa una evolución en la historia de la fotografía o si, por el contrario, tiene el valor de una ruptura técnica y/o conceptual.
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En la fotografía tradicional, lo representado necesariamente existe en el mundo real. Es decir, toda imagen es el reflejo de algo que posó otrora ante el objetivo. De algún modo, se establece una correspondencia analógica entre representación y objeto real. Sin embargo, esta correspondencia no es absoluta. El objeto, para ser fotografiado, debe desprenderse de ciertas cualidades, como el peso, el sabor, etcétera. Así, la fotografía sería un recorte de la realidad exterior, limitada por las características visibles de lo externo, y acotada por el marco del objetivo. No obstante, existe una relación de analogía que, si bien es restringida, no podemos negar. De modo que la fotografía tradicional puede ser pensada en tanto imagen analógica limitada. En contraste, la imagen digital es la representación de un mundo que nunca existió. Las imágenes ya no representan un aspecto del mundo real, sino que reproducen algo que jamás posó ante el objetivo. Así, aunque suene contradictorio, la fotografía refleja algo jamás fotografiado. Los nuevos instrumentos interactivos permiten crear formas no concebibles en el mundo real, no sujetas a las leyes de la física. La fotografía analógica deviene sintética, esto es, no es más entendida en tanto representación icónica, sino que pasa a ser el resultado de una cadena de algoritmos matemáticos. Puesto en otros términos, el sistema de referencia icónica se transforma en un sistema autorreferencial que hace posible dar forma visual a conceptos abstractos.

Bildschirm mit Film

Ventajas y Desventajas – Digital:
* Menor calidad de imagen * Menores tamaños de ampliación, a mayor tamaño se pixelan.
* Menor conservación de copias.
* Alto consumo de Baterías.
* Previsualización de imagen en pantalla y visor.
* Visualización instantánea.
* Receptor de imagen reutilizable.
* Menor espacio de archivado.
* Posibilidad de imprimir desde la cámara.
* Se pueden imprimir en papel químico.
* 16 Millones de colores.
* Efecto sierra y moiré.
* Nitidez a base de contraste y efecto borde.
* Velocidad de tomas.
* Balance de blancos.
* CCD de menor tamaño que el rollo, lo que provoca ruido visible en las imágenes.
* Zoom óptico y digital (aunque el digital no se aconseja).

Ventajas y desventajas – Analógica:

* Mayor calidad de imagen.
* Buena calidad a menor costo.
* Mayores tamaños de ampliación.
* Mayor conservación de copias.
* Bajo o nulo consumo de baterías.
* Más contaminantes.
* Visualización después de proceso químico.
* Receptor de imagen no reutilizable.
* Mayor espacio de archivado.
* Utilizan espacio de rollo.
* Infinitos colores.
* Nitidez sin consecuencias.

Nuevas utilidades de la imagen digital y pérdida analógica
Las nuevas tecnologías han servido para dar un vuelco radical a la estética de la última década. Hasta ese momento la fotografía había sido el medio por excelencia para representar fielmente la realidad. Sin embargo, ahora que la imagen puede ser manipulada electrónicamente, se está comenzando a cuestionar ese criterio de autenticidad otorgado al medio fotográfico, como prueba testimonial de la realidad existente al otro lado de la cámara. La tecnología digital despoja a la fotografía de su legado de verdad y rompe definitivamente esa conexión existencial, hasta ahora indisoluble con su referente. Muchos estudiosos vaticinan ya la muerte de la fotografía tal y como la conocemos hoy, para dar paso a una era post-fotográfica, en la que la imagen se vuelve cada vez más maleable y manipulable; una era donde lo real y lo irreal (nunca mejor que ahora definido por su categoría virtual) comienzan a mezclarse indisolublemente. Las nuevas imágenes sintéticas parecen haberse centrado especialmente en la idea de la “pérdida de lo real”, puesto que la propia realidad ha comenzado a ser reemplazada por el mundo de la simulación digital. Quizás no podamos considerar a la imagen digital como plenamente fotográfica, a pesar de que a menudo parta de ella. Al trasvasar una imagen analógica a lenguaje-máquina, estos pixels pueden ser manipulados a voluntad, de forma que podemos simular otra realidad distinta a la de partida; tendríamos que hablar, por tanto, de una “hiperrealidad sintética”, que viene a sustituir a la realidad convencional. Con los nuevos programas de infografía, 3D y retoque fotográfico, las imágenes ya no pertenecen a una disciplina en particular, sino que se rigen por unas nuevas leyes que van a ser comunes a todos ellas. Por tanto, no podemos hablar como tal de fotografía digital pura.
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Sería más bien otro    procedimiento que estaría   aún por definir y que asimila características de otros medios de creación de imágenes, como materia prima. Estas disciplinas afectadas también van a perder su propia identidad para diluirse en lo digital y compartir procesos de producción comunes con otros medios visuales de creación. De esta forma, por ejemplo, los límites entre grabado, infografía o fotografía digital comienzan a diluirse, en tanto que disciplinas autónomas, y empiezan a compartir procedimientos comunes de manipulación y tratamiento de imágenes. Se define como Studium parte de la fotografía que el autor ha planificado, o buscado, y hasta diríamos que “conscientemente percibido”, y el Punctum como esa cualidad que, incluso fuera del control consciente del autor, nos “pincha” y atrapa. El pellizco que sentimos cuando vemos una buena imagen, no siempre explicable, pero que siempre aporta una dimensión extra a la imagen. El Studium es racional, analizable, universal. Cualquier espectador puede percibirlo. Cualquier autor puede crearlo. El Punctum es personal, juega más en el terreno del inconsciente, no es intencional, depende del espectador y esto hace que cada día paulatinamente aquellas imágenes se centren en un nuevo rumbo para la tecnología la sociedad y el mundo entero y podamos percibir lo impensable.